 En Las Palmas la aceptación de lo diferente es su mejor carta de presentación Según los habitantes de Las Palmas, los terrenos en los que ahora está ubicado su barrio, pertenecieron a un señor llamado Diego. Los primeros habitantes compraron sus espacios para construir por lotes. Foto: Edwin Bustamante
Autor: Javier Alexander Macias ELMUNDO.COM El barrio Las Palmas esta ubicado al centro oriente de la ciudad. Sus habitantes luchan por quitar el estigma de barrio violento que pesa sobre ellos. En sus calles, se ve la diversidad de casas coloridas que dan cuenta de la historia del barrio. La calle principal de este barrio que existe a unos pasos del centro de la ciudad, no se sabe dónde comienza ni dónde termina. Lo único cierto es que esta vía, que sube caprichosa y en una esquina serpentea a la derecha y en la otra sigue de frente, alberga los juegos febriles de pequeños que madrugan a una cita con el balón. Algunos de estos niños que juegan en plena calle arriba, no se perturban por la falta de simpatizantes en un retozo de alegría que incluye una pared inerte y un balón rebotante cada 10 segundos en el muro de la señora Sofía. Las Palmas aún duerme y sólo se vislumbra un hilo de vida en los gritos estridentes de los niños que castigan incesantemente el muro. Una voz más fuerte que los gritos de los mismos niños, rompe el silencio que sumiso reina en Las Palmas, y doña Sofía, en ropas menores aún, vocifera en medio de la radiante mañana una sentencia que no dudará en cumplir: "Sí le siguen pegando a la pared les chuzo ese balón". Y es cierto este dictamen. Varias generaciones del barrio Las Palmas, que crecieron en esa misma calle y jugando frente a esa misma pared, han visto con cierto desaire, desfilar del portón gigante a la calle, balones hechos pedazos por la mano de doña Sofía. "Es difícil olvidar esas tardes frente a esas paredes. Nos creíamos los reyes del fútbol, no sólo del barrio, sino del mundo; hasta el momento desgraciado en que ‘la redonda’ salía desinflada de esa puerta café", recuerda don Germán sentado en el regazo de su estancia. Un barrio diverso Las Palmas es un barrio que goza de la diversidad. Diversos son los recuerdos que cargan sus habitantes y guardan cada uno en su memoria; diversas son su calles, que ahora en mal estado son el sitio preferido para los niños que la hacen su espacio de juego y diversas son su casas que, con desiguales y extraños diseños le dan identidad a este barrio apostado en el centro oriente de Medellín. Datos - Las Palmas El barrio Las Palmas se encuentra en la Comuna 10 La Candelaria, en la zona centro oriental de Medellín. Según la Junta de Acción Comunal, en Las Palmas habitan 13. 490 habitantes. Limita con los barrios Colón, San Diego, Bomboná 1, Buenos Aires y el Cerro La Asomadera. En infraestructura educativa cuenta con el colegio Ana de Castrillón. En cuanto a centros de salud, Las Palmas no cuenta con estoscentros. Las personas acuden a la Unidad Intermedia de Buenos Aires y al Hospital General de Medellín. Los creyentes del barrio van a la Iglesia católica El Pilar. Un homenaje a la Virgen del Pilar de España. Para Divertirse, los habitantes de Las Palmas acuden al Cerro Tutelar La Asomadera y a la placa deportiva de San Diego y cuentan con la Ruta Barrio Las Palmas 112, la cual tiene cinco buses. Cuentan los habitantes que con la llegada de algunos extranjeros al barrio, los modelos de las casas fueron cambiando de apariencia. Por eso, las columnas y molduras se fueron tomando las construcciones de las casas que aún existen. Foto: Edwin Bustamante
Y es que en Las Palmas, cada casa cuenta una historia del barrio o en su mínima expresión, de quien la habita. En esa premisa, se ven las que se asemejan a castillos con grandes balcones bordeados de espacios que parecen torres; grandes portones que terminan en arco se abrían de par en par sólo cuando llegaban las visitas dominicales y vetustas rejas de madera dan la impresión de ver casas que remiten al visitante a un espacio atrás del tiempo. "Mire esa casa. Ahí vivió un extranjero del cual nunca supimos el nombre. El salía y saludaba, pero no hablaba con nadie. Un día, salió con sus cosas en una maleta de cuero, arrastrando una manga de camisa y nunca volvió", comenta doña Gudiela. Allí, en esas calles plagadas de historias, también hay otro tipo de casas. Las hay de tres pisos –y hasta de cuatro- que hacen juego a los edificios de la ciudad que se dejan entrever entre las calles de Las Palmas. Son casas que se construyeron pensando en los "muchos hijos" que pensaban tener los campesinos llegados a estos parajes. Inicialmente fueron habitados por las largas descendencias de aquellos que acariciaban la tierra para ganarse el sustento; pero se fueron quedando en manos de otros a medida que pasaba el tiempo y se marcharon los primeros habitantes de Las Palmas. Un cerro para disfrutar Vigilante está el cerro. Inmóvil y presto a recibir a todo aquel que quiera subir a sus aposentos que conforme a lo que cuentan los habitantes, fue habitado por algunos indígenas. El cerro La Asomadera, recibió este nombre porque los arrieros que venían de Santa Elena, Rionegro o Marinilla, paraban en este lugar para "asomarse a la ciudad" y ver cuánto camino les faltaba. Hoy, muchos años después de que esta montaña sirvió de albergue a los muleros, ahora sirve de diversión a los habitantes que lo han hecho su mejor parche. Así es Las Palmas. Un barrio en el que la diversidad es como su marca en el orillo y en el que sus casas con portones y sin ellos, su cerro y su gente han tratado de dejarlo en alto, mostrando su nueva cara en el presente, pero sin dejar atrás los recuerdos que se tejieron en las tardes calurosas del pasado. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor valídate o regístrate. Powered by AkoComment 2.0! |